Recuperación CO2

La transformación de la uva en vino produce enormes cantidades de dióxido de carbono (CO2), solo que no somos capaces, al no verlo, de darnos cuenta. Cada litro de mosto produce alrededor de 50 litros de gas (las cantidades varían dependiendo de la cantidad de azúcar presente, ya que a más presencia de ésta, mayor producción de carbónico) y es una cantidad impresionante de gas que en condiciones normales se entrega a la atmósfera sin realizar ningún servicio y dando más de un susto.

El motor de Oresteo es esta inmensa cantidad de carbónico, el combustible gratuito que acumulamos a presión y reutilizamos de una manera sencilla pero novedosa, una manera de revalorizar lo que la naturaleza nos da, y que todos agradeceremos.

El combustible que utilizamos es un antioxidante natural, y como tal, protector del vino, en su presencia no hay aire (oxígeno) y podemos utilizarlo como medio protector, eliminando parcial o totalmente el uso de sulfuroso, obteniendo con ello vinos más naturales, expresivos y sanos… Además, el carbónico se encuentra disuelto en el vino recién elaborado, ejerciendo de protector y proporcionando frescura, de esta manera condicionamos o eliminamos el uso del sulfuroso y mitigamos los efectos reductivos del acero inoxidable, solo con nuestro novedoso sistema podemos mantener esta circunstancia de manera natural y a un coste mínimo.

Ofrecemos un método, un sistema que permite al enólogo trabajar de muy diferentes maneras con los grandes volúmenes de manera eficaz, Oresteo ayuda, es el medio que permite obtener un fin, no es la solución de todos los problemas. Podemos resumir su uso en varios campos, desde la uva a la botella, siendo probablemente el sistema más completo por uso, tiempo y posibilidades..